La vida cambió, pero la esencia es la misma

La vida cambió, pero la esencia es la misma

  • Durante el concierto donde se presentó el disco. Fotos del autor
    Durante el concierto donde se presentó el disco. Fotos del autor
  • Durante el concierto donde se presentó el disco. Fotos del autor
    Durante el concierto donde se presentó el disco. Fotos del autor

Allá por los difíciles años noventa del pasado siglo adquirí, luego de mil maromas y arduo trabajo, un reproductor de cinta magnetofónica, conocido popularmente como grabadoras.

De los “cassettes” iniciales llegados a mis manos y que reproduje hasta la saciedad, estuvo Marcando la distancia (1998), licenciado por Eurotropical y distribuido por Manzana Producciones Discográficas, S.A., de los primeros fonogramas del pianista, arreglista y director camagüeyano Manuel Perfecto Simonet Pérez, más conocido como Manolito Simonet y su Trabuco, también nombre de la agrupación que dirige.

Allí Víctor Manuel, el llamado Gallo de la Salsa, hacía delicias a los escuchas con el tema Llegó la música cubana; Sixto Llorente, más conocido por el Indio y llegado de la orquesta matancera Aliamen, registraba bajo su voz el tema que da nombre a la placa; o Amor matemático era recreado por la garganta y lira de Ricardo Amaray, también prolífero autor de varios de los éxitos del grupo.

Era un disco netamente bailable —música cubana— en su mayoría pero no depreciaba otros géneros, sobre todo, los llamados tropicales como la cumbia. Sin embargo, algo nuevo, distinto se observaba en la nueva propuesta: el tratamiento de los metales, de notable influencia salsera, intercalados en ocasiones con el teclado, utilizado también en la línea melódica y, la base rítmica con los tumba´os al piano de Manolito en una agrupación de particular formato charanguero.

Diferenciaba también a la naciente entidad el trabajo de los cantantes: el ya mencionado Gallo de la Salsa, melodioso, dulzón para la balada y la salsa erótica pero presto también al son, la guaracha, la cumbia; del otro lado, el Indio, dueño de una poderosa expresión sonera e improvisación espectacular; ahí están sus improvisaciones, quedadas en el vocabulario e idiosincrasia popular: ¡Pa´ la calle, fuera de mi casa! Ni hablar del ¡Disciplina!, de Amaray, dueño de una proyección escénica y carisma propios.

De ahí en adelante, el camino ha sido largo pero fructífero; lineal pero de constante escalón para Simonet, músico de “manána” —no es académico— pero de un concepto y destreza musical como compositor, arreglista e intérprete, difícil de igualar, probados en sus resultados: en 1999 ganó el prestigiosísimo Premio Ascap con el ya citado tema El Águila, o el álbum Locos por mi Habana, el disco cubano más vendido en el mundo en 2004.

Le siguieron una buena cantidad de placas: Para que baile en Cuba (2000), Se rompieron los termómetros (2001), Hablando en serio (2007), Control (2008), entre otros.

Su carrera ha sido de constante ascenso, aunque con algunos momentos de calma pero siempre ahí, presente; cuando no se escucha su música dado los compromisos internacionales que debe cumplir o por replanteamientos estéticos, aquellos que vimos nacer y desarrollarse a esta orquesta, que necesitamos de ese sonido peculiar y propio impreso, nos preguntamos ¿dónde está el Trabuco?, sabemos que está ahí.

Todos estos éxitos suman los 25 años de fundación de la orquesta, fundada en 1993 en pleno “boom” de la salsa, motivo más que especialísimo para que Bis Music, uno de los sellos al que el maestro Manolito ha puesto su servicio, celebre junto a él los también 25 años de creada con el CD La vida cambió, presentado el pasado 18 de mayo a la prensa y lanzado al público en concierto especialísimo el 25 de mayo en el Teatro Mella.  

La esencia es la misma y un poco de historia

Dijo el músico durante la presentación del CD en el Copa Room del Riviera que esta nueva producción atemperaba su concepto en cuanto a los aires musicalmente que corren, “la vida cambió para la música cubana, hay muchos géneros andando por ahí y no podemos estar de espalda a eso”, dijo el artista.

Por eso introdujo en la orquesta dos nuevos cantante que manejan los llamados géneros urbanos,  aportan nuevas sonoridades a la orquesta, “hemos hechos cosas que nunca hubiera imaginado; la música cubana se adapta, es una mezcla”, consideró.

Cierto, que la música cubana es resultado de un proceso complejo de asimilación de sonoridades pero, a mi entender, es una sola, es un producto único que a través del tiempo se ha consolidado resultado de esa recepción.

Manolito Simonet es uno de los creadores cubanos que ha sabido hacer esa música y mezclar, experimentar, pero sin perder la esencia raigal cubana que obedece a este producto cultural tan distintivo que es nuestra música.

Y eso debe defenderlo este genial músico, de corazón, que bebió de los grandes para asumir un camino nuevo, algo difícil de hacer en nuestra música. No creo que le sea necesario cambiar su particularidad para estar acorde a estos tiempos, difusos en muchas ocasiones. Lo ha demostrado en varias de las fusiones, así lo veo yo, que ha realizado.

Cuando fundó su orquesta estaba, pleno el “boom” de la salsa cubana y el acecho del Período Especial, varias agrupaciones cubanas que hicieron época en el entonces, se vendían con esa marca pero en realidad lo que hacían era timba, alejada del tratamiento original de este género.

En medio de eso, un guajirito llegado a La Habana supo poner lo suyo y fue lo que llama vulgarmente ¨un palo¨, logrando imponerse hasta el día de hoy.  Músico integral como lo llamó Adalberto, creció musicalmente, toca varios instrumentos —el tres a la zurda, el bajo—: “es una figura indispensable, defensor del son y la música cubana”, dijo.

Ya al año fueron la orquesta novel del año en el desaparecido programa Mi salsa —debería retomarse un espacio como este que reivindique y legitime lo más autóctono de nuestra música desde la mirada abierta sobre lo que ocurre musicalmente—,  “logramos establecer la orquesta, ya la gente nos reconocía a lo largo de todo el país; luego hicimos nuestra primera gira a Colombia con la agencia Eurotropical, eso nos abrió al mundo”, reconoció.

Ela Ramos, gerente general de Bis Music, agradeció al músico por su permanencia en la disquera. El músico reconoció a luminarias de la música cubana por todos estos años, como Juan Formell.

El productor José Manuel García ratificó en comentario introductorio al disco la valía del músico, “llegó con su primer disco Directo al corazón en 1993 y plantó, aquí llegaron los éxitos que lo hicieron visible al público cubano e internacional…ha grabado más de quince discos”, dijo.

Dice Simonet que también han sido años complejos: “el trabajo de nosotros no es individual, es un colectivo, si un elemento no funciona, el resto se debilita, hay que estar todo el tiempo muy consagrado; la disciplina es importante, el esfuerzo también, hemos tenido que tocar con músicos enfermos o con problemas en la familia”. 

Celebración por todo lo alto

En el lanzamiento del disco, en concierto acontecido en el teatro Mella el pasado 25 de mayo, demostró el precio y recepción del público y el sector artístico hacia este criollo. Fueron interpretados varios de los catorce temas inscritos en la producción musical.

Acompañaron a la orquesta varios músicos como Germán Velasco, productor habitual de sus discos, Alexander Abreu, uno de los invitados especiales; la Camearata Romeú bajo la dirección de Zenaida Romeú; Alain Pérez, entre otros. De aquí saldrá un DVD que producirá Bis Music; también un documental  sobre la historia y el quehacer de la agrupación en estos años.

Una compilación con éxitos del grupo pero con nuevas orquestaciones grabadas en vivo e interpretado por los actuales cantantes y otros que lo hicieron en algún momento saldrá en noviembre. Serán dos CD y aparecerán intérpretes que han compartido con ellos, como son Isaac delgado, Mario Rivera, Mayito; Pablo FG, Alexander  Abreu y otros.  

Más adelante tiene previsto una gira por los barrios de La Habana, auspiciada por Artex. De octubre a noviembre del año en curso realizará un periplo por Europa —20 conciertos por diferentes ciudades— y uno por EU, en diciembre.

Para el 2019 la agenda de la orquesta prevé conciertos en el evento Sonido Camagüeyano y el cierre de campaña en el marco del Festival de la salsa en febrero de 2019.