Hipno, ¿poemario del fracaso, o un himno al amor?

Hipno, ¿poemario del fracaso, o un himno al amor?

  • Virgilio López Lemus, autor de Hipno. Foto tomada de archivo
    Virgilio López Lemus, autor de Hipno. Foto tomada de archivo

¿Insondable? ¿Elegíaco? ¿Esotérico? ¿Cómo calificar en nuestra riquísima lengua a  Hipno, de Virgilio López Lemus (1), título donde confluyen el amor y la muerte al partir de la poesía en una elegía de honor, de amor y, ante todo, de sinceridad plena? Hipno es mucho más que la opinión que volcase su prestigioso autor durante una conferencia dictada en fecha reciente : "(...)Este es un libro poemario del fracaso del amor, de la convivencia...a través de la muerte...” Y quien redacta estas líneas lo ampliaría: También es un libro del triunfo del amor verdadero, pleno, sin prejuicios, ni ambages, sin vocablos que sobren o falten...Es una obra para la meditación emocional, espiritual, para agradecer por su profundo humanismo. Ciertamente, "es un canto al dolor por la muerte de la persona amada", pero es también —y lo reitero—, la confesión genuina de dos seres unidos por el amor; de ese amor que, aunque desaparecido —"Acepto que te has muerto. / Lo que no puedo aceptar es que te mueras"—, perdura, vive y se alimenta día a día, "como ángel de la memoria" que realmente es y será.

A Hipno, dios griego del sueño y del ensueño, Virgilio lo resucita en la cotidianeidad — ¿Adversa? ¿Complaciente? ¿Solidaria? ¿Amiga? —,  de su compañero, colega, amigo, en aquel que le dio y le continúa dando, estimado Autor, luz a las sombras, horas de apego a la individualidad creadora, de exquisito intercambio de preguntas y respuestas, de búsqueda de ese YO inmaculado y virtuoso que el Señor no acaba nunca de revelar en determinados corazones y almas que así lo necesitan y con mucha urgencia...

Hipno sí, se ubica "en la frontera de lo real e irreal", pero también en un fenómeno que no deja de abandonar las mentes humanas y que en el pensamiento de nuestro José Martí debiera profundizarse —¡y no por gusto, sino para la necesidad de innatas y  necesarias reflexiones! —, y cuya estela de búsqueda, investigación, ensoñación, resurrección, reencarnación...aún perduran. ¡Y es que son más fuertes que la muerte!, pues animan, alimentan, perduran en el ego de cada ser humano, en la fe de continuar vivos hasta después de muertos.

"El poeta es aposento de un ser divino, luminoso y alado, que rompe el pecho del poeta cada vez que abre en su cárcel las alas" (2).

Undécima (Libro Hipno, Virgilio López Lemus)

"(...) Lo que querrás decirme, ha sido dicho.

El amor sigue latiendo

en un extraño tumulto de energía.

No digas nada,

descansa, olvida.

Sigue el camino de la galaxia,

deja que la pura energía llene de nuevo

aquel cuerpo de seda.

Ya enmudeces. Ya termino.

El mundo es una esfera que nunca finaliza

y allí estamos tú y yo para siempre dormidos".

De Alberto Acosta-Pérez:

"Quiero que mi polvo sea el tuyo,

 que para siempre mis cenizas vuelen

junto a las tuyas amarillas y blancas

como las mariposas".

Notas:

(1) Virgilio López Lemus, Hipno, Centro Cultural Cuba Poesía—Edición Aniversario 25 de la Colección Sur, 2018.

(2) José Martí-La Opinión Nacional. Quincena de poetas, 1882. T.1, p. 263