La artista que habitaba en Celia

La artista que habitaba en Celia

  • A Celia no solo le interesaban las comunidades nuevas, el desarrollo social, sino también el arte. Foto tomada de Internet
    A Celia no solo le interesaban las comunidades nuevas, el desarrollo social, sino también el arte. Foto tomada de Internet

Martha Arjona, una de las mujeres memorables de la cultura cubana dedicó una buena parte de su vida a salvaguardar el patrimonio nacional. Ese interés coincidió con el de  Celia Sánchez Manduley y le permitió una relación privilegiada con ella.

Antes de morir Martha Arjona me concedió una entrevista con el objetivo de conocer su visión sobre Celia que formará parte de un libro en preparación sobre la heroína del llano y la montaña. Un fragmento de ese testimonio, inédito  hasta ahora, es develado este mayo 2018, como homenaje a las dos y en merecida recordación del 98 cumpleaños de Celia.

A Celia no solo le interesaban las comunidades nuevas, el desarrollo social, sino también el arte, aseguró Martha Arjona mientras recordaba los hechos que así lo demostraban.

Era muy interesada en el arte, tenia muchas inquietudes culturales y legó muchas cosas importantes al patrimonio nacional. Ella siempre buscaba a los que sabían. Trabajó mucho con el arquitecto Quintana. Esa era una gran cualidad suya, que se vinculaba con el talento y respetaba a los que sabían de algo. El Parque Lenin lo trabajamos juntas. Aquello era un páramo y lo convirtió en un monumento culto a la naturaleza. Un día habló conmigo para ver si yo sabía algo de vitrales. Yo conocía a Nino Masterali, que entonces trabajaba en un almacén de libros. Y le propuse volver con Celia a los vitrales y el se fue para 11, a la casa de Celia, y allí mismo empezó a trabajar. Hicieron el vitral del restaurante La Ruina y ese es el antecedente de la posterior recuperación y desarrollo del vitral en Cuba.

Esa recuperación esa una de las muchas cosas que restableció rememoró Martha y ofreció detalles:

Celia también creó un taller de reparación de muebles valiosos y ese fue otro aporte importante al patrimonio. Cada vez que tenían una casa recuperada, me llamaba para yo fuera a ver todo lo que podía ser patrimonial. Teníamos una relación muy buena, muy fraternal, muy respetuosa.

También se interesó por la cerámica. Le llevé a Portocarrero. Le preparó un tallercito por el Cerro, con horno continuo y la cerámica se quemaba allí y allí el empezó el mural del Palacio presidencial de 20 metros. Y también Celia hizo sus obras porque me confesó que tenía esa inquietud desde la infancia

Celia se preocupaba por la atención a los artistas y Martha tenía anécdotas inolvidables de sus maneras de cuidarlos.

Ese era otro aspecto importante de su preocupación por la cultura artística,  la atención de las personalidades. Un día le comenté que Amelia Peláez se estaba quedando ciega y ella la mando a Suiza para que se operara. A Portocarrero lo ingresó en la clínica Cira García y me encomendó de traer a Víctor Manuel para que se hiciera un chequeo. Yo le había conseguido un estudio a Víctor Manuel en los altos del restaurante El patio. Posada, Fremez, Gallardo también tenían estudios allí. Celia quería ingresar a Víctor Manuel, pero el no quería saber nada de eso. Pero me dice: como sea, tú me lo traes para la clínica Cira García.

Bueno, pues tendría que ser a la fuerza. Le dije a los camilleros que entraran por el balcón y lo cogieran a como diera lugar. Víctor Manuel salió por la escalera diciendo pestes de mí. Celia se moría de la risa cuando se lo conté. Ya Víctor Manuel estaba mal cuando lo empezaron a tratar. Cuando Celia se enteró que no había remedio me dijo: Me le ponen un refrigerador con cerveza y con todo lo que él quiera, que no le falte nada. Entonces ya Víctor Manuel no estaba bravo conmigo y me dejó el ultimo dibujito que hizo y que esté en el Museo Nacional.

Tantas gentes venían a buscar solución a sus problemas con Celia y ella los atendía… Entonces no había tantos artistas, pero el grupo que viene de los años 40 y 50 fue atendido personalmente por Celia. Era excepcional, con una energía tremenda, una pasión grande en todo lo que hacia. Una persona de carácter fuerte pero sensible. Sentí mucho su ausencia después, porque era muy necesaria. Fidel debe haberla extrañado mucho, ella era un apoyo enorme para él y para la comunicación con el.