Friman o la necesidad de crear universos otros

Friman o la necesidad de crear universos otros

  • Raylven Friman Ramírez, es un joven artista bayamés. Fotos cortesía del entrevistado
    Raylven Friman Ramírez, es un joven artista bayamés. Fotos cortesía del entrevistado
  • Raylven Friman Ramírez, es un joven artista bayamés. Fotos cortesía del entrevistado
    Raylven Friman Ramírez, es un joven artista bayamés. Fotos cortesía del entrevistado

El quehacer de las artes plásticas en Cuba tiene importantes artífices pertenecientes a diferentes generaciones y estilos más allá de las fronteras capitalinas. Sin embargo, no todos son conocidos ampliamente a nivel nacional. Así le ha sucedido a Raylven Friman Ramírez, un joven artista bayamés que posee más de una década de trabajo profesional. Le propongo a los lectores un acercamiento a su proceso creativo.

Friman, tienes trece años de vida artística y se impone un recuento. Si se repara, no solo en el número de exposiciones personales que posees en tu currículum, sino también en la amplia colección de obras que has realizado, ello demuestra que en estos más de dos lustros de carrera has trabajado con intensidad, con pasión, con delirio. Es como si la necesidad de crear historias o de inventar mundos otros a través de la creación visual fuera tu razón de ser.

No puedo negar que las Artes plásticas desde hace más de 15 años son parte de mi vida. Me acompañan en cada amanecer y al despedir el día. Ello me ha llevado a la necesidad humana de estar en constante creación visual. De ahí el resultado en varias series como: Ocupaciones, Espacio y forma, Grabandando, Grabandando II, Aplicaciones, Testamentos espaciales, Cuento y descuento, Motivos, Ordenamiento mental y, una de las más recientes, Intermedios, sin contar el sinnúmero de obras que he realizado para emplazamientos en diversas instituciones y espacios públicos de la ciudad de Bayamo. Creo que esto puede ofrecer una medida de la pasión y entrega que he dedicado a mi carrera. Además, la necesidad de crear y mis sentimientos hacia las Artes plásticas constituyen gran parte de mi razón de ser.

Friman, ¿cómo es tu dinámica de creación, es decir, cuando tienes el lienzo en blanco frente a ti, cuáles son tus fuentes de inspiración o ya tienes las ideas maduras y concebidas antes de los primeros trazos o te dejas seducir por los caminos que van fluyendo?

Fuente de inspiración es todo. Extraigo mucho de lo que vivo socialmente. Creo que este es un factor principal, además de escuchar música con frecuencia y estudiar profundamente las disímiles texturas que puedo percibir del espacio físico que me rodea: las ciudades y sus distribuciones arquitectónicas, muros, calles, cristales, la lluvia, lo que puede describir la humedad. Todo esto y más, es lo que nutre mi espiritualidad mental, que busco descargarla a través de la mano, traduciéndola en manchas de color sobre la tela en blanco.

No puedo negar que muchas veces dejo que esto fluya, otras veces no. Habitualmente traigo una carga emotiva directa sobre lo que quiero hacer, pero lo más importante en este acto es traer la mente y el cuerpo despejado de otros problemas que bloqueen el desarrollo de toda esa espiritualidad. Es todo un mecanismo de auto control que establezco para que todo fluya bien y obtener un resultado similar a lo que imaginé en un principio o en el transcurso del camino.

El universo de la abstracción predomina en tu discurso desde los inicios de tu trayectoria. De hecho, formas parte del importante volumen La pintura abstracta en Cuba de Luis García Peraza, que ediciones Boloña presentó hace algunos años ¿La posibilidad de incorporar paisajes o mundos figurativos estarán comprendidos en tu quehacer en la próxima década o la abstracción tendrá en ti a uno de sus más fieles cultores?

Llevo inmerso en la abstracción unos once o doce años y, para ser sincero, cuando estudiaba buscaba otros horizontes dentro de la pintura. Creo haberla subvalorado un tanto, pero caí dentro de ella y descubrí cuán difícil era componer una obra abstracta. Esto me atrapó tanto, que terminé haciendo mi tesis de graduación en este género, y lo he cultivado hasta la actualidad. En calidad de pintor sería impredecible asegurar que me pueda mover a una serie figurativa, pero de la abstracción jamás he pensado separarme. Es algo que sufro y gozo al mismo tiempo y en cada tela que pienso tengo mucho que descubrir.

Transitas del grabado a la pintura y de la pintura al grabado como necesarias estaciones en tu camino ¿Qué horizontes prefieres expresar a través de una u otra técnica?

En el grabado me considero un intruso. Todo mi respeto a grabadores e impresores, aunque he abordado muchas técnicas dentro de él. Exploto más la monotipia y es, sencillamente, porque como técnica me permite desarrollar un discurso muy rico en el género que cultivo e incursiono tanto en él como en la pintura, porque ambos me permiten lo mismo, es decir, el desarrollo de mi lenguaje abstracto y estar, al mismo tiempo, en constante investigación y aprendizaje en cuanto a novedades técnicas, lo cual enriquece el resultado final del trabajo.

A través de un recuento en tu quehacer se puede apreciar que tu creación tiene una estatura estética suficiente como para ser considerado como uno de los artistas más importantes del país en tu generación. El programa televisivo Signos que dirige Teresita Gómez, te dedicó una edición y, recientemente, recibiste la noticia de tu ingreso a la sección de artes plásticas de la UNEAC. Sin embargo, la divulgación de tu labor se ha mantenido, sobre todo, en las provincias más caribeñas del país. ¿A qué razones tú crees que se deba ello?

Muchas gracias por tal consideración. Soy y vivo en el oriente de esta isla. Ello me ha permitido desplazarme con mayor facilidad en las provincias más caribeñas, como bien usted le llama. Las razones por las cuales no soy conocido en las más occidentales, serían muchas, pero —a mi juicio— solo lo dejaría en una: La suerte, pues a lo largo de estos más de diez años no lo he dejado de intentar, tanto desde el punto de vista institucional como personal. Es una oportunidad que constantemente espero, pues mientras más conocida más universal es la obra, y ello es parte de mi carrera. Así que añoro poder enfrentar muy pronto la principal razón: La suerte.

¿No crees que, La suerte, la creas tú mismo con el trabajo, la permanencia, la constancia?

Sí. Considero que —en buena medida— esto es parte de ella, pero el trabajo no es el todo. Es necesario estar en el lugar y el momento preciso. Todo influye a la hora de obtener un resultado en la universalización de la obra. Además, por supuesto, de sea aceptada tu propuesta como creador. En este sentido  brindo mi parte: investigar, crear e insistir en pos de dar a conocer mi resultado creativo. El resto solo es tener La suerte.