Recuerdan obra de Julio Cortázar de altos valores literarios y humanos

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Recuerdan obra de Julio Cortázar de altos valores literarios y humanos

  • Cortázar se consagra internacionalmente en 1963 con su novela Rayuela. Portada del libro
    Cortázar se consagra internacionalmente en 1963 con su novela Rayuela. Portada del libro

“El rasgo de Julio Cortázar, ese rasgo dirigido a que todos sus textos –en especial, aquellos de mayor rigurosidad teórica—, no se deja atrapar por la jerga. Existe un Cortázar teórico, crítico y donde existe una concepción teórica de debate acerca de toda una serie de cuestiones. En 1963 es la última etapa (de tres que he dividido), su programa de escrituras y los textos publicados exhiben una notable coherencia que se corresponde con una búsqueda intelectual interiorizada, otorgándole un lugar prominente a la palabra poética y preocupado por las articulaciones del mundo inmediato”.

Así expresó el prestigioso escritor y profesor argentino Roberto Ferro, durante su disertación sobre la obra de Julio Cortázar, en el habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz.

Invitado a formar parte del jurado del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar 2019, y ante un nutrido público asistente a dicha institución cultural, Ferro realizó un recorrido a través de la obra del recordado Hombre de Letras argentino, amigo de Cuba y su Revolución, además de profundizar en determinados aspectos desconocidos hasta la fecha.

“Cortázar pasa a ser de un escritor reconocido y con una obra en la que la crítica siempre su grado de atención, a ser una figura intelectual de una magnitud inigualable en el ámbito de la cultura latinoamericana”, destacó para subrayar seguidamente que esto tendrá consecuencias dentro de su actividad literaria, por lo que en la última etapa de su vida no aparecerá ninguna novela.

En relación con la participación pública de Cortázar en esa etapa de los años sesenta del pasado siglo, “esta requería de una posición política definida, producto de una América Latina asolada por gobiernos brutalmente autoritarios, y es por ello que se pone de manifiesto su actitud en innumerables conferencias, ruedas de prensa y ensayos relacionados con las exigencias socio-históricas, que lo habían situado en el rol de portavoz privilegiado de las denuncias sobre las atrocidades perpetradas por las dictaduras latinoamericanas”.

El también crítico literario dijo que a partir de ese entonces las necesidades económicas de Cortázar dependerían tan sólo de sus derechos de autor (…) Hasta esa época Cortázar era quien construía los diversos ordenamientos y estratificaciones de su biblioteca personal, a partir de sus intereses, gustos y búsquedas”.

Finalmente, Ferro rememoró una misiva del Escritor argentino dirigida a su colega el inolvidable Roberto Fernández Retamar, fechada el diez de marzo de 1967, donde plantea, entre otras cuestiones:

“(…) mi problema sigue siendo un problema metafísico, un desgarramiento continuo, entre el monstruoso error de ser lo que somos como individuos y como pueblos en este siglo, y la intervisión de un futuro en que la sociedad humana culminaría en ese estereotipo de que el socialismo trajo una visión práctica y la poesía una visión espiritual. Desde el momento en que tomé conciencia del derecho humano esencial, esta búsqueda representa mi compromiso y mi deber”.

Cortázar se consagra internacionalmente en 1963 con su novela “Rayuela”, en la que propone al lector dos modos distintos de lectura, en el que una de ellas es salteada y no tradicional como afirma uno de sus personajes.

Asimismo, el afamado Escritor argentino intentó traducir no sólo lenguas –como magnífico traductor de lenguas que fue—, sino también lenguajes. Diríamos que una suerte de lenguaje semiótico, como es el caso de “El perseguidor”, en el que trata de realizar una interpretación del prójimo, al igual que trató de hacerlo con la pintura, el cine, la fotografía, o en algunos de sus cuentos célebres, como es el caso de “Las babas del diablo”, en el que tras observar una inocente fotografía logra proveerle un dramático contenido al cabo de una observación de varios días, al igual que “Apocalipsis, ahora”, donde un turista toma fotos de Nicaragua y cuando las “lee” aparecen en ellas la bárbara ocupación de una nación centroamericana por las tropas del tirano Anastasio Somoza.