La quema del año viejo
La quema del año viejo
La Quema de un Muñeco construido con materiales inflamables es un rito tradicional en varios sitios de Cuba, España y otros países de América Latina para despedir el año viejo y recibir el nuevo con nuevos bríos y expectativas, dejando atrás cualquier hecho negativo, penuria o calamidad acontecida y pidiendo a la vez salud y prosperidad para los tiempos nuevos que se avecinan.
Generalmente la iniciativa tiene lugar en casas de familia y barrios donde grupos de vecinos conservan esta tradición y la enriquecen con nuevos elementos como voladores y fuegos de artificios.
En el extremo oeste de la provincia de Mayabeque hay un pueblo que ha mantenido esta tradición por más de ochenta años, me refiero al Consejo Popular la Salud perteneciente al municipio de Quivicán donde toda la población se reúne durante este acontecimiento.
Varias fuentes consultadas plantean que a la construcción del muñecón estuvo ligadas diversas instituciones de la localidad como el Centro Obrero y La Sociedad Círculo Familiar, en sus inicios y años más tarde la Casa de Cultura y la Galería de Arte Municipal. Pero el nacimiento de esta tradición se produjo en el seno de una humilde familia saludeña. A un tal Juan Conde, un hijo del terruño se le atribuye la paternidad del primer festejo.
El arte en varias manifestaciones ha contribuido a inmortalizar esta costumbre ese es el caso de la escultura colocada en el sitio de la celebración del creador Jesús López y la realización del documental El Año Viejo, filmado en la año 2015 por Ulises Hernández Expósito, miembro de la UNEAC quien narró cómo el día 31 de diciembre alrededor de las 9 de la noche el muñecón que simboliza al año viejo es cargado en andas y o una pequeña carroza, acompañado por un improvisado piquete de músicos callejeros que interpretan la conga.
De esa forma, se inicia un recorrido por las calles de la localidad. Al grupo se va sumando todo el pueblo que canta y baila al ritmo de los tocadores. Poco antes de las 12 el muñeco arriba a la Explanada de la Estación de Ferrocarriles, y justo a la media noche se prende fuego. En esos momentos todas las familias de la localidad presentes allí se saludan y se desean felicidades.
Hernández Expósito aseguró que este uno de los festejos más importantes de la provincia, por su autenticidad. Resaltó tradición en la salud está tan arraigada a sus pobladores que son quienes la mantienen viva y la defienden.
“Para mí hacer el documental fue una fiesta. Allí entrevisté a personas que viven allí, otros que nacieron en el pueblo y hoy residen en otros países que viajan para la ocasión para estar con sus familiares y amigos, además de extranjeros que viajan específicamente para participar de este acontecimiento. Es un suceso único e irrepetible. En ninguna otra parte de Cuba el pueblo cena más temprano y casi completo reunido un espacio público festeja la llegada del nuevo año”.


