Imagen, caligrafía, verso en Flora Fong

Imagen, caligrafía, verso en Flora Fong

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: Plásticos, Flora Fong
  • El Caribe como escenario y simbiosis de transculturaciones aflora en El Caribe Ming: imagen, caligrafía, verso, exposición de la reconocida artista Flora Fong. Fotos: Oscar Gordillo
    El Caribe como escenario y simbiosis de transculturaciones aflora en El Caribe Ming: imagen, caligrafía, verso, exposición de la reconocida artista Flora Fong. Fotos: Oscar Gordillo
  • El Caribe como escenario y simbiosis de transculturaciones aflora en El Caribe Ming: imagen, caligrafía, verso, exposición de la reconocida artista Flora Fong. Fotos: Oscar Gordillo
    El Caribe como escenario y simbiosis de transculturaciones aflora en El Caribe Ming: imagen, caligrafía, verso, exposición de la reconocida artista Flora Fong. Fotos: Oscar Gordillo

El Caribe como escenario y simbiosis de transculturaciones y “diálogo implícito entre signos y modos de expresión” aflora en la exposición El Caribe Ming: imagen, caligrafía, verso de la reconocida artista Flora Fong (Camaguey, 1949) inaugurada en la Sala Pequeña del Centro Provincial de Arte como parte del evento Babel en las 25 Romerías de Mayo.

La obra de Flora está marcada por la esencia de lo caribeño como zona de confluencias culturales donde desembocan las más diversas herencias: amerindios, europeos, africanos y asiáticos han dejado una impronta indeleble en el imaginario social de los países que conforman el área. Dentro de un colorido ámbito multicultural, Flora asume la impronta de la cultura china, pero tomada desde la realidad intensa del Mar de las Antillas. Así el Caribe —escenario lúdico, mutable, variopinto, versátil y diversamente escriturable— se construye también sobre los colores, las imágenes y los signos de la ancestral cultura asiática.

Flora se acerca también a la inconmensurabilidad de lo oriental y sus expresiones artísticas mediante la obra poética de Tang Yin, Gu Li, Meng Jiao y Wang Shizhen, exponentes de la antigua poesía china, además de sus leyendas y tradiciones, anclando cada pieza mediante referentes textuales (poemas, versos, epigramas) que ayudan a complementar o diversificar sus moldeables significados.

Al decir del poeta, ensayista y profesor Luis Álvarez, Premio Nacional de Literatura 2017 en las palabras del catálogo de la muestra: “…el trazo pictórico alude al dinamismo de nuestra cultura, pero al mismo tiempo concuerda con la exquisita remembranza de sensaciones que, siempre, es la nota fundamental del verso chino. Con fino humorismo Flora convoca tales signos culturales hacia nuestro presente, de modo que retomemos esas raíces que, a veces, la TV nos difumina y hace olvidar. Así se produce un juego de espejos, donde ya no sabemos si el verso se ha hecho trazo pictórico o a la inversa”.

En El Caribe Ming: imagen, caligrafía, verso, suerte de aquelarre de los sentidos, las formas y los colores, “cámara de ecos culturales diversos”, con dirección general de Moreno Zaldívar y museografía de Yanna Velázquez Romero, encontramos en acrílico y técnica mixta piezas como: “Yi, Unión armoniosa entre la naturaleza y la humanidad 47 (el Tao)”, “Zhi (Sabiduría), visual desde cajita Tv, Cuba 2018”, “Referencia Principal cinco milenios de caracteres chinos desde el Caribe Huracán Irma, Las gallinas estresadas 2017, Fa de Dao Faziran (Los castigos)”, “Xin (Confianza)”, “Ju, Apoyarse en algo”, “Bia, Hogar, Antepasado”, “Yuan, fuente, concordar con la naturaleza”, “Canción de las flores de los duraznos”, “Una pintura dentro del poema, un poema dentro de la pintura” y “Dao. La escencia observa la naturaleza”.

La reconocida pintora, Premio Maestro de Juventudes de la AHS y autora de muestras como Estudio LFL, Dos siglos de arte 20 y 21 y Rodando se encuentran, “ha fundido pintura y caligrama: el refinamiento del trazo y la delicadeza con que se interrelacionan los colores nos descubren ángulos imprevistos de nuestra propia realidad”, pues asimismo Flora Fong nos ha devuelto “un tiempo que ya no es lineal, sino un conjunto de eras, de estaciones y momentos que se esparcen por el espacio peculiar de sus lienzos, convertidos en una fusión maravillosa de climas y de orientes. En esta exposición brevísima, además, la artista proyecta una fuerza y una lucidez renovadas: al expresar el sello esencial de sus visiones sobre la transculturación, también se autorretrata, ensimismada y sagaz, enamorada siempre de sus múltiples raíces”.