Huella imborrable en la restauración del patrimonio musical
Huella imborrable en la restauración del patrimonio musical
Como marca imborrable en la cultura humana universal, aparece la música como el lenguaje que aúna identidades, más allá de geografías e idiomas, costumbres y tradiciones, emergen las melodías para perpetuar la obra artística de remotos tiempos. Son quizá las motivaciones intrínsecas de Jorge Luis Betancourt Sánchez, músico, restaurador y coleccionista de artefactos reproductores de música que llega a Bayamo por estos días con una colección que expone en el Museo Provincial Manuel Muñoz Cedeño.
Invitado a la Oncena Conferencia de los Pueblos Iberoamericanos y su cultura, evento dedicado a la preservación y difusión del Patrimonio Cultural, en especial a la música en esta oportunidad, el artista oriundo de Holguín es representado por el Fondo Cubano de Bienes Culturales para mostrar Huella eterna.
La muestra reúne 16 artilugios antiguos, algunos datan de más de un siglo, entre victrolas, gramófonos, fonógrafos, y una amberola, acompañadas de una exquisita descripción de las características de cada equipo, además de imágenes del proceso restaurador y !asombro! todas reproducen sonidos con los soportes para los que originalmente fueron diseñadas.
Dedicado a la restauración de piezas museables desde su más temprana adolescencia, Betancourt Sánchez siente verdadera pasión por los artilugios. Su discurso explicativo acerca de la expo va acompañado de exhaustivo conocimiento de los orígenes de las piezas, sus características, productores y situación histórica que las provocó.
Por tanto conversar con Jorge Luis es una verdadera fiesta al conocimiento de la historia universal y de la música en particular. Por eso también adquiere discos de larga duración, ya extintos en el mercado, con verdaderas joyas de la música cubana y mundial. Se dejan escuchar María Calas, Caruso, Lecuona, Rita Montaner y muchos otros en los más de mil soportes que posee este coleccionista privado.
Huella eterna estuvo en enero del pasado año en la Sala Fausto de la UNEAC de Holguín, en el Museo de historia de Gibara, y desde el 16 de noviembre de 2017 y por un mes visitó los salones el Museo de Arte Colonial en la Plaza de la Catedral de La Habana, con motivo del aniversario 498 de la fundación de la Villa de San Cristóbal.
El objetivo del artista, además de mostrar por la Isla Huella eterna, es asentarla en un lugar fijo en la Ciudad de los parques, como un proyecto cultural, galería taller que permita abrir la cátedra de restauración, donde además los alumnos de la filial del Instituto Superior de Arte, puedan escuchar en versiones originales, las grabaciones de los grandes del arte lírico, la música popular y orquestas sinfónicas desde inicios del siglo XX.
Entre las sorpresas audibles de esta exposición se pudo disfrutar de grabaciones originales del Himno del Invasor y en el mismo disco del Himno Nacional, dos piezas cubanas que acentúan la extraordinaria valía de la eterna huella que esta música deja en cada uno de nosotros.


