En Camagüey: Retratos del Titanic

En Camagüey: Retratos del Titanic

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Plásticos, Camagüey, exposición
  • Es la primera vez que Ileana Sánchez y Joel Jover, unidos en el arte y en la vida, exponen las piezas en la urbe. Fotos del autor
    Es la primera vez que Ileana Sánchez y Joel Jover, unidos en el arte y en la vida, exponen las piezas en la urbe. Fotos del autor
  • Es la primera vez que Ileana Sánchez y Joel Jover, unidos en el arte y en la vida, exponen las piezas en la urbe. Fotos del autor
    Es la primera vez que Ileana Sánchez y Joel Jover, unidos en el arte y en la vida, exponen las piezas en la urbe. Fotos del autor

La exposición bipersonal Retratos del Titanic, de los artistas de la plástica Ileana Sánchez y Joel Jover se muestra al público en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en la ciudad de Camagüey.

La Galería Julián Morales, ubicada en el centro histórico de la también conocida Ciudad de los Tinajones, Patrimonio Cultural de la Humanidad, acoge hasta mediados de junio venidero trece obras de grandes dimensiones, “una misteriosa supervivencia futura de intenso dialogo”.

Es la primera vez que Ileana Sánchez y Joel Jover, unidos en el arte y en la vida, exponen las piezas en la urbe que vio nacer al mayor general Ignacio Agramonte. Es una recordación a una tragedia marítima que ha sido llevada al relato audiovisual en filmes de ficción y series de televisión en veinte ocasiones.

Ileana Sánchez reconoció que en tantos años de vida artística por primera vez aprecia en una exposición de su autoría un discurso muy coherente  en la cronología del montaje y resaltó el desempeño de los curadores.

Al final, abundó, se logra el objetivo de narrar lo ocurrido en el trasatlántico Titanic, cómo fue su historia, como si estuviera visualizándose el filme.

En las palabras al catálogo los doctores en ciencias y curadores de la exposición Olga García Yero y Luis Álvarez apuntan que Retratos del Titanic deviene “narración plástica, sobre la pérdida y el naufragio de la existencia”.

Se convierte ahora, añaden, en un diálogo de dinamismo, en que los artistas conversan sobre el color, el destino de las generaciones y se mueven desde el desgarramiento individual hasta la fe en un mundo mejor.

Al decir de Olga y Luis, una de las obras, El Cochecito, de Ileana Sánchez,  devine en “un texto plástico que testimonia todo el horror de la pérdida más terrible: la de la infancia, aquí contextualizada, inesperadamente como un elemento más del paisaje del naufragio del célebre trasatlántico, pero también de la vida cotidiana…”

Retratos del Titanic según sus curadores, brinda un pavoroso testimonio de la contemporaneidad, pero matizado por el halo de confianza que emanan de telas como El muro, como afirmación del amor; La partida de los tres juanes, sobre la fuerza de la fe insular; El surfista, que sobrenada con valentía toda las mareas; Los panes y los peces, una tangible promesa en los milagros del mañana.