El poeta es devorado por el fuego que irradia

El poeta es devorado por el fuego que irradia

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Escritores, sala Villena, Festival Internacional de Poesía de La Habana 2018
  • Durante la presentación de estos títulos en la sala Villena de la UNEAC. Fotos: Rubén Ricardo Infante
    Durante la presentación de estos títulos en la sala Villena de la UNEAC. Fotos: Rubén Ricardo Infante

"El poeta es devorado por el fuego que irradia" [1], y cuánto amor implica este pensamiento de nuestro Héroe Nacional José Martí para ser volcado en muchos de los poetas cubanos que han trascendido a través del decursar del tiempo, para orgullo de la Cultura nacional, y que trae consigo desde hace un tiempo un evento como es el Festival Internacional de Poesía, que se celebra en la Isla hasta el próximo tres de junio.

Al respecto y, una vez más, la habanera sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), fue protagonista de esta memoria histórica y literaria con la presentación de dos títulos de prestigiosos autores de la lírica cubana. Uno, El telescopio de la hormiga. Los períodos creativos del Indio Naborí, de Fidel Antonio Orta [2], hijo del inolvidable artífice de la Décima cubana. Y el otro, perteneciente al también ensayista, crítico, traductor y profesor Virgilio López Lemus, reconocido por su locuacidad como comunicador y amplísima cultura, y quien aún tiene mucho que ofrecer a la Cultura cubana.

En esta oportunidad López Lemus, quien tuvo a su cargo las palabras introductorias de presentación de El telescopio de la hormiga..., destacó en Fidel Antonio Orta su alto nivel como poeta, narrador, ensayista y conferencista (...) "En ella realiza un análisis de la obra de su padre, Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí) un honor notable para la Cultura cubana. Un poeta de la cantoría, improvisador. Un poeta que, en 1938, cuando presentó su primer poemario, fue reconocido de inmediato; realizó una revolución en la décima cantada e improvisada. En esta obra su hijo tiene doble orgullo: el de testimoniar sobre su padre y el de analizar y profundizar sobre los períodos narrativos-creativos de su obra.

"Considero que este es un libro muy rico pues además de incluir una cronología muy interesante, Fidel Antonio cita algunos poemas del Indio escritos en décimas, sonetos y en otros tipos", dijo para ejemplificar seguidamente en el titulado Santa Lucía, referido a un hombre ciego.

López Lemus recordó el otorgamiento del Premio Nacional de Literatura en 1995 a El Indio Naborí: “al ofrecernos la posibilidad probablemente irrepetible, de galardonar con el más alto reconocimiento literario del país a la décima de los campos y las ciudades de la Isla”. El también Doctor en Ciencias Filológicas subrayó además en El Indio, “su notable poesía política, extraordinariamente comprometida y militante con la Revolución”.

En relación con la obra presentada, Fidel Antonio Orta manifestó que “este libro lo sentía como una necesidad, al estar dirigido muy especialmente a las nuevas generaciones de poetas, investigadores, profesores...y a mostrar también a El Indio Naborí en todas sus facetas, y de dividir además los períodos creativos de un hombre que fue un poeta literalmente polifónico, con una poética caracterizada por su gran cantidad de matices. Aquí está el poeta tal y como fue, sin encasillamientos, como gran renovador de la poesía oral, de la décima en Cuba, y de Hispanoamérica, como también se dice”.

Por su parte y, en esta oportunidad, el escritor y crítico Jesús David Curbelo, tuvo a su cargo las palabras introductorias de presentación de Hipno[3], de Virgilio López Lemus, título donde confluyen el amor y la muerte en una elegía de honor, al partir de una poesía: “que acude al intelecto para tocarnos de manera afectiva, emocional”.

Explicó Curbelo que: “Virgilio es un escritor de espíritu fino, agudo ensayista y quien ha escrito además innumerables libros sobre los procesos esenciales de la poesía cubana. Posee una obra extensa y se ha movido en varios registros líricos distintos desde sus primeros experimentos con la décima y con una poesía que tal vez podríamos acercar de alguna manera con la Poesía de la tierra. Después se fue acercando a una poesía más coloquial (...) Hipno es un bellísimo poemario referido al tema del dolor; es un canto al dolor por la muerte de la persona amada. Y es que siempre que un poeta transmite una experiencia —por repetida que sea—, la individualidad y sus concepciones, la forma en que se relacionan y dialogan, la tradición cultural, la expresión linguística, distinguen ese poema de cualquier otro. Es por ello que la poesía nunca ha perdido su esencia; siempre ha perdurado. Hipno es el dios del sueño, de la ensoñación, y este libro es una elegía dedicada al sujeto amado (...) En este caso, la imposibilidad de posesión traspasa la barrera de lo físico —está la muerte por medio—, hasta convertirse en un poema de carácter metafísico, al punto de negociar, de dialogar con el más allá acerca de asuntos tan preocupantes y tan antiguos como son la resurrección, entre otros”.

Acerca del título presentado de su autoría, López Lemus dijo que "este es un libro del fracaso del amor, de la convivencia...a través de la muerte (...) Trato por todos los medios con este cuaderno que este no sea solamente mi ensueño, o un cuaderno tan sólo para mi reflexión en torno a una pérdida, sino que trato por todos los medios que ésta tenga algún carácter universal (...) Este libro habla del amor, pero también del tiempo, del tiempo de la vida; me pregunto si es posible la reencarnación, la resurrección, la trasmigración. Creo que en esta última creyó José Martí. Acerca de todo esto reflexiono en el libro. Siempre me ha gustado todo lo relacionado con lo oculto, lo misterioso. Esa frontera entre lo real y lo irreal a veces se fusionan a través de la historia. Este poemario es también  una reflexión polisémica".

"El poeta es aposento de un ser divino, luminoso y alado, que rompe el pecho del poeta cada vez que abre en su cárcel las alas" (4).

 

[1] José Martí: La Opinión Nacional. Quincena de poetas, 1882. T.1, p. 263

[2] Fidel Antonio Orta: El telescopio de la hormiga. Los períodos creativos del Indio Naborí. Ediciones UNION, 2015. Segunda edición.

[3] Virgilio López Lemus: Hipno, Centro Cultural CubaPoesía-Edición Aniversario 25 de la Colección Sur, 2018.

[4] José Martí: La Opinión Nacional. Quincena de poetas, 1882. T.1, p. 263

 

Enero tumultuoso (del Libro Hipno deVirgilio López Lemus)

Tú fuiste alguien que se perdió en el mediocielo.

Alguien por quien las campanas tañen para mí.

Estabas. Eras. Yo te pulsaba

levemente en tu cuello, detrás,

donde el misterio del cabello termina o comienza.

Supe de tí una tarde corriente.

Era una tarde burda, vulgar,

ni siquiera de eclipse,

no le importó al Sol que yo te conociera

ni la Luna tuvo un signo que nos identificara.

Llegaste solamente (...)

(...) ¿Cómo iba a saber que traías el viento

que arrasa con la soledad?

¿Cómo iba a descubrir en tu mirada

el camino, la luz, el destino ambiguo

a la vez preñado de promesas? (...)

 

Madrigal de la Neblina (del libro El telescopio de la hormiga, Fidel Antonio Orta)

(El poeta se ha quedado completamente ciego, y ha de confiar sus pasos a los ojos de su mujer, Eloína).

No hay iris. Se difumina

el color de las violetas

y convivo con siluetas

en un mundo de neblina.

Una mujer me encamina

y de guijarros y abrojos

va librando mis pies flojos...

!Ay, quién me diría que

los ojos que ayer canté

hoy fueran mis propios ojos!