Bailando en Cuba 2: desafíos creativos desde la danza

Bailando en Cuba 2: desafíos creativos desde la danza

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Escénicos, Bailando en Cuba
  • Gleyner Delgado Nápoles y Daniela Rojas O´Farril en Bailando en Cuba: la historia no contada. Fotos: Roberto Ruiz
    Gleyner Delgado Nápoles y Daniela Rojas O´Farril en Bailando en Cuba: la historia no contada. Fotos: Roberto Ruiz
  • La  música, la danza y el humor se unen en este espectáculo. Foto: Roberto Ruiz
    La música, la danza y el humor se unen en este espectáculo. Foto: Roberto Ruiz

Desde hace dos meses los ganadores de Bailando en Cuba 2, Gleyner Jesús Delgado Nápoles, de la provincia de Camagüey, y Daniela Rojas O´Farril, de La Habana,conquistaron a los espectadores de la pantalla chica, en cada una de sus interpretaciones. Dos jóvenes talentos en busca del éxito con una carrera profesional en ascenso.

Para ninguno de los participantes resultó fácil la segunda temporada deeste proyecto de RTV Comercial. Un riguroso entrenamiento, seguido de la tensión de salir al escenario y convencer al jurado y al público, además del rigor de la propia competencia, son factores influyentesenla victoria decisiva o para quedarse en el camino. Sin embargola pareja número nueve lo tenía claro desde el principio: llegar y ganar la gran final.

Durante dos fines de semana tuvieron la oportunidad de demostrar su talento en vivo, con el espectáculo Bailando en Cuba: la historia no contada,en el teatro Karl Marx, donde se unen la música, la danza y el humor. A petición del público se presentará por tercera ocasión,a partir del jueves 21 y hasta el domingo 24, en los horarios habituales de la institución. En esta cita estarán invitados los actores del Vivir del Cuento, acompañados de Mariconchi, Divan, Edith Massola, los cantantes Divan y Alex Duval, entre otras sorpresas.

“De por sí soy una persona fuerte”, asegura Gleyner en entrevista exclusiva para el sitio web de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Me ocupo de mantener la seguridad y ayudar a mi pareja. No sé cómo lo logré, pero siempre mantuve la mente fría. Ver el teatro lleno me produce una adrenalina que la utilizo a mi favor”.

Para Daniela, la vivencia resultó similar. Pudo probarse como bailarina, además de aprender a convivir y moldear su carácter. “La preparación fue intensa. Estoy acostumbrada a un entrenamiento semejante, pero con memos rigor. El trabajo es duro y no tiene para cuando parar”.

“Cuatro días —comentó— dura el proceso de concebir una coreografía. En el primero se monta, después se limpia y por último se dan los toques finales. Tiene que estar perfecta para la filmación, que es el quinto día”.

Para ambos la semifinal fue lo más difícil, donde bailaron danzas afrocubanas. Aunque el camagüeyano posee amplia experiencia en ese sentido, constituyó un reto para ellos.

En la última presentación —no es secreto para nadie— pudo apreciarse un desliz en su actuación. “Por mi cabeza pasaron, en cuestiones de segundos, muchísimas ideas, pero me dio más fuerza para seguir adelante. Me dije: `esto no me puede derrumbar´, afirma Daniela.

Durante la filmación, Bailando en Cuba se convirtió en una gran familia para los concursantes, quienes aprendieron la técnica de distintos coreógrafos. “Cada cual lleva a escena los sentimientos desde diferentes formas, esmuy productivo y complejo para nosotros, aseveró Gleyner. Su compañera lo entiende desde otra perspectiva: “éramos como una esponja e incorporamos diversos estilos”. 

A partir del tercer programa, dedicado a la poesía,la pareja logróla química necesaria para la danza. Así lo concibeGleyner: “Sentimos que éramos el uno del otro. Al iniciohabía cierta frialdad entre nosotros. De por sí Daniela es un poco tímida y al principio tenía miedo a las cámaras y a tocarme. Yo le dije que no pasaba nada,se trataba de hacer arte y llegar al público”.

“Bailando en Cuba sigue un ritmo bueno, pero pudiera mejorar el sistema de cámaras. Se realiza con la intención de hacer una entrega a la manera de un espectáculo.No obstante, a veces se preocupan por las tomas aéreas y planos generales y se pierden la esencia del bailarín. En ocasiones la cámara no capta lo que en verdad queremos transmitir al público”, comentó.

En ese sentido la joven habaneraexpresó: “sería bueno reflejar las cosas divertidas del día a día, no solamente las serias. En el concurso nos ocurren momentos fascinantes y quisiera que la gente lo supiera”.

¿El momento de mayordisfrute para ellos? Los dos coincidieron en el programa del baile infantil al recordarcuando eran niños.Obtuvieron  además su nuestra primera puntuación perfecta.

“Decidí instalarme en La Habana, explicó Gleyner. Acá están las grandes oportunidades. De inmediato me interesa prepararme para el viaje a España. También estoy con Roclan en el Ballet Revolution. Al regreso pienso estar en la compañía Rakatán, de Camagüey. Me gusta su forma de hacer rumba. Aunque siguen el patrón tradicional con claves y guaguancó, incorporan elementos modernos como el rap y el drums electrónico. He tenido varias propuestas, pero prefiero esa agrupación. Desde niño soñé con estar ahí y llegó el momento de cumplirlo”.

Su amiga y cómplice en la danza posee planes similares: “primero pretendo investigar bien sobre la mayoría de las compañías extranjeras, porque acá es difícil conocerlas. Más adelante decidiré lo que quiero. Ahora formo parte de Revolution y del Ballet de la Televisión Cubana”.

“Bailando en Cuba para mí es la mejor experiencia del mundo”, dijo la joven bailarina, mientras que él lo define como “un acto de pasión y entrega”.