Recordando a Elio Revé
Recordando a Elio Revé
Develar la estatua de Revé fue un verdadero acontecimiento popular en el Museo de Cera. Al acto asistieron las autoridades del Partido y el Estado, funcionarios de la UNEAC y el cantante Cándido Fabré quien hizo una sentida improvisación dedicada al maetro del la música cubana quien celebraría este 2019 sus 70 años de vida artística.
Fruto de los éxitos de Elio Revé, Ediciones Cubanas de Artex, tiene entre sus proyectos el libro Revé: Rey del changüí, de este redactor. Por ese motivo, en el propio Bayamo, entrevisté al heredero de Revé, su hijo Elito.
¿Qué te parece este acontecimiento de la estatua de tu padre Elio Revé?
La estatua ha tenido muchas repercusiones, para mí fue muy impresionante el parecido con mi padre, la gente les parecía que Papá Elegguá estaba vivo.
Te tocó sustituir a tu padre, tomar su antorcha, ¿cómo han sido todos estos 21 años? Dicen que veinte años no son nada
Parece que no son nada; pero la tarea ha sido intensa y llena de avatares y de triunfos. Después del fallecimiento de mi padre hicimos tres discos Gran Premio Cubadisco: La salsa tiene mi son (2916); De qué estamos hablando (2018) y Dos Leyendas de Revé a Van Van (2919).
En 1986, 1987 y 1988, mi padre había recibido el Premio EGREM, y en 1991, el Disco de Oro que otorga la Video Stock, entregado por su director Daniel Cuxac, por su popularidad en África Occidental.
En la etapa en que has dirigido la orquesta has llegado lejos. ¿Cómo aplicaste el concepto Revé?
Tónica-dominante –pocas notas—, es una música para bailar. Nuestros maestros anteriores: Revé, Arsenio Rodríguez, Chapottín, Ignacio Piñeiro, El Casino, La Sonora Matancera; todos respetaron la clave para el bailador. “Sin clave y bongó no hay son”, dicen los músicos de la Aragón.
¿Vamos a recordar el gran momento de la salsa o la timba cubana?
En ese Boom, la Revé estaba a la cabeza de la música más auténtica. En 1993, nos presentamos en el Latino Bar, alternando junto a Juan Carlos Alfonso y su Dan Den. En Nueva York, Estados Unidos, actuamos en el Centro Hostos para las Artes y la Cultura, en el S.O.B.’s, en el área del Soho, Club Copacabana y en el Latin Quarter.
En este 2019 el Charangón tiene una etapa muy buena etapa. Acabamos de realizar una gira por Europa y Japón. Si vieras a los japonecitos y japonecitas como bailan el changuí timbero de la Revé.
Hemos estado en Perú, donde la timba es la reina, en Salsa al Parque en Bogotá y nos presentamos en muchos países del mundo.
¿Ha habido cambios en la Revé?
Las orquestas cambian músicos y cantantes, es como un equipo de béisbol, en el que hay que mantener a los mejores, donde hay muchas batallas en las que se gana y se pierde. El arte tiene mucho que ver con el deporte. Imagínate que este fuera el equipo de los Industriales, imagínate cuántos triunfos y fracasos.
A veces le parece a uno que está dirigiendo un batallón en una guerra.
¿Con qué cuenta ahora la Revé?
Con mucha gente joven y con experiencia. Tenemos cuatro cantantes: La figura líder, Dagoberto Vázquez, de Santa Clara; Alexis Sánchez de esa misma provincia; Ledier Prieto Montoya de La Habana; Susel Orietta Gómez Pérez, también de la capital.
El promedio anda por los 35 años, más o menos. Además de trabajar con los cantantes y músicos, hacemos un estudio de la proyección internacional, de la música que debemos renovar. Nos rompemos la cabeza para que el Charangón se mantenga. Sabes que la competencia es fuerte y obliga a trabajar con intensidad y con inteligencia.
¿Discográficamente en qué andas interesado ahora mismo?
Vamos a hacer un trabajo de audición y selección de las grabaciones de la Revé en estos 63 años y grabaremos un disco con lo más triunfador de la orquesta con nuevos arreglos, para darle nuevo brillo: ¡A ver cómo suena!
Va a ser como un reestreno de los discos antológicos de la Revé. Para recordar los años 50, 60 y 90. La gente siempre vuelve a los grandes del son: como Lilí Martínez.
¿El Charangón parece que se cae, pero no se cae?
La gente anda diciendo por ahí; pero, ¡hay charangón pá rato!


