Tocando en la misma clave, y más allá

Tocando en la misma clave, y más allá

  • Es un logro enorme que se diversifiquen las opciones en nuestra televisión. Foto tomada de Internet
    Es un logro enorme que se diversifiquen las opciones en nuestra televisión. Foto tomada de Internet

Es un logro enorme que se diversifiquen las opciones en nuestra televisión; la población se quejaba cuando solo había dos canales en Cuba, y comparaba con aquellos países con decenas y más del centenar de canales, tampoco siempre funcionales. Es un gran acierto que Multivisión se dedique casi exclusivamente a películas y series, a menudo de lujo; Telerebelde a la programación deportiva cubana y extranjera, Telesur con su mayor variedad y frescura descuella más convincente y atractivo entre los noticiarios cubanos ocupando parte sustancial del Canal Educativo 2, y el canal Clave para musicales, aunque tiene razón mi colega Paquita y yo mismo lo he expresado otras veces, es una pena la inercia de continuar aferrados a aquel canal principal, casi único para buena parte del imaginario y consumo popular (el mismo que otrora criticó la carencia de opciones) por lo que deviene favorito, aun cuando su programación no siempre lo sea y a veces, hasta se rechace; y es una pena el tan escaso acceso de nuestra población a dicha programación, toda vez que solo se ve por “la cajita”, cuya carestía (además de “montarla”) sabemos dista mucho más allá del bolsillo del trabajador cubano.

Y aliado a lo anterior, es una pena que estos canales aún carezcan de la promoción requerida; porque aunque así se han perfilado, sus opciones y valores les trascienden con creces. Así por ejemplo, el mismo Telerebelde ha incluido películas de excelencia en torno a los distintos deportes, sus problemáticas y demás; no se limita a mostrar un torneo deportivo tras otro.

Pero es el canal Clave el que básicamente motiva estas líneas, por habernos mostrado grandes conciertos en otras latitudes y filmaciones en teatros de primera, que no es lo mismo que teatro llevado al cine, o un audiovisual a partir de una obra de teatro: estas filmaciones tratan de captar y suelen lograrlo, el encanto de una puesta en escena en su contacto directo con el público, arte que a menudo logran, y aun por casualidad por las raras veces que alguna promoción se detiene más en lo que seleccionó el espacio para ese día, ya en algún artículo anterior confesé haber descubierto y mucho agradezco a este canal y a ese azar, Broadway relativamente recientes pero infaltables como debe Shrek (2008), pero más recientemente aún descubrí Los canillistas basada en el enfrentamiento entre clases sociales abordando el mundo de los vendedores de periódicos y revistas entre los más humildes de esas sociedades, denominación que se supone data de una obra del uruguayo Florencio Sánchez a fines del siglo xix y que es muy popular en el cono sur americano para quienes así se ganan la vida. En el sistema que es la cultura no se puede olvidar los afanes del teatro que frente a todo inconveniente y carencias económicas, a puro talento logró llevar a escena por ejemplo, Cabaret, La viuda alegre, Los miserables, Víctor Victoria, Cats y Rent.

Otro teatro filmado que se pudo disfrutar por Clave fue la puesta en escena de un clásico español (y como toda la calidad auténticamente nacional, a mi juicio, universal) de todos los tiempos como un emblema de la zarzuela española, en particular de su género chico, que tanto habla de la idiosincrasia de España y por tanto, de los cubanos, donde fue tan popular, en nuestras tablas y entre nuestros artistas más queridos, pero ya lamentablemente se ignora casi por completo y sobre todo las jóvenes generaciones, porque no se promueve: no basta con mostrarla si no se le apuntan sus tantos valores. Así vimos La verbena de la paloma (1894, de Tomás Breton), genuina delicia de la escena musical que trasciende en el tiempo y desde 1921 (reto enorme, en pleno cine silente) fue llevada al cine, y luego exitosamente de nuevo en 1934 y 1963.

Mención especial merece una película de la talla de The Music Man (1962), digna para cualquier espacio de hitos del cine entre los que si no descuella más es por la férrea competencia de calidades en el género antaño, de los que ratificamos entonces, que tanto nos falta por conocer aún: cómo el amor, creer en las ilusiones y luchar por los sueños, logra enmendar a un timador, historia en apariencia sencilla sobre obra de Meredith Wilson, pero logrado musical, coreografía, actuaciones y puesta en escena, dirigida por Morton da Costa e interpretada por Robert Preston, quien no en balde integró el elenco de Unión Pacífico en 1939, La conquista del oeste en 1962, Mame en 1974, S.O.B. en 1981 y la inmensa Víctor Victoria en 1982, pero que ya en 1958 había ganado el premio Tony al original teatral de The Music Man.

Y como el valor está precisamente en identidades sin dogmas, otros canales también han dado memorables muestras de conciertos semejantes como nos ofreció Espectacular en el Canal Educativo, mostrando al gran público cubano una cantante (artista en general) de la talla de la madrileña Pasión Vega, belleza, gracia, versatilidad, sencillez y talentos aún joven, pero ya con un muy merecido reconocimiento internacional, sin embargo como muchos, muy insuficientemente conocida y promovida en Cuba; de haber sabido antes sus valores, hubiera luchado por grabarla, porque es de esos artistas que merecen ser conservados para remitirnos a ellos de vez en cuando, cada vez que los pesares nos abruman y requerimos de dosis de buen gusto, del mejor arte y de la más elevada cultura, como motivo, esperanza y calidad de vida.