¿Qué es ser un hombre bueno?

NATURAL DE CAIBARIÉN

¿Qué es ser un hombre bueno?

  • Martí escribió en varias ocasiones sobre la virtud de ser un hombre bueno. Foto tomada de Internet
    Martí escribió en varias ocasiones sobre la virtud de ser un hombre bueno. Foto tomada de Internet

Hace unos días una buena amiga me dijo que yo era un hombre demasiado bueno, que eso a veces era muy peligroso. Aquella reflexión me puso a pensar. Recientemente leí en un libro que aborda el tema de la vida en las cárceles norteamericanas, que ayudar a un desvalido en las prisiones podía ser muy peligroso, podían acusarte de cobarde o de querer aprovecharte del desvalido, o de ser un hombre débil y entonces todos buscaban la manera de hacerte la vida imposible.

Entonces sí, hay algo de peligro en eso de ser muy bueno, pero los peligros existen para enfrentarlos y doblegarlos.

Creo que soy un hombre bueno.

Y ojalá que la humanidad entera estuviera llena de hombres y mujeres buenas.
Tampoco creo sea perfecto.

A lo largo de mi ya extensa vida he podido hacerles daño a algunas personas, pero les aseguro que nunca ha sido por venganza o por rencor, a veces las circunstancias te obligaban a tomar decisiones con las que no estabas de acuerdo, y más cuando aquello sucedía siendo joven y estando inmerso en la tormenta que significa una Revolución.

Cierto es que todo el que llegue a mi puerta en busca de algo casi siempre lo consigue, a veces doy y luego me quedo sin nada, pero es así. Así funciono.

Tengo en mi memoria aquel viejo refrán de “Haz bien y no mires a quién” y nunca espero nada a cambio de algún favor que he hecho.

Dice la Biblia, por su parte, que “Dios ama al dador alegre”, “Que es mejor dar que recibir”, y Jesús le decía a sus discípulos: “Da todo lo que tienes a los pobres, toma tu cruz y sígueme”.

Mahatma Gandhi dice por su parte “Sé abundante, ya que lo que compartes, se regresa”.

Si todos estos postulados que recogen la sabiduría de los años transcurridos se cumplieran, la humanidad no estuviera sufriendo como lo hace ahora, que todo anda patas arriba.

Y si todos fuéramos muy buenos la tierra sería el paraíso terrenal, aunque menos aburrido que el celestial.

Por lo tanto, asumo que soy un hombre bueno, quizás demasiado bueno, como dice mi amiga, pero creo que ese es el camino y voy a seguir andando por él hasta que llegue el sueño definitivo, y luchando porque se cumpla la sentencia martiana de que “ser próspero es la única manera de ser bueno”.